TESTIMONIOS DE UNAS HERMANAS DE LA PROVIDENCIA EN EL MUNDO

TESTIMONIOS DE UNAS HERMANAS
Unas Hermanas de la Providencia de La Pommeraye, de diferentes edades dan testimonio de la experiencia de su misión en los cuatro rincones del mundo. ¡Qué hermosos son los pasos de los que llevan la Buena Nueva, de los que anuncian la salvación y la paz!

¡LA MISIÓN EN HAITÍ!
Dios está presente y su Espíritu actúa siempre en el corazón del mundo. También allí tenemos que encontrarle, en las aspiraciones de los hombres, en su deseo de liberación, en su exigencia de justicia, así como en los gestos cotidianos de amistad, solidaridad y perdón. (Libro de la Vida 194)
Para mí, que llegué a Haití el 6 de diciembre, trato de entrar poco a poco en esta nueva cultura y de descubrir la riqueza de este pueblo.
Tengo la impresión que los encuentros de la A.I.R (uno en Francia, y otro aquí) se van concretizando en mí. Dejar mi seguridad, mis costumbres, mis maneras de pensar, de comer y de hablar requieren mucha energía y atención a lo largo del día. Con el objetivo de encontrar en el otro, haitiano (a), y cada una de nuestra comunidad internacional, un hermano, una hermana querida y creada por DIOS.
La cercanía con las personas nos lleva a vivir las mismas exigencias y dificultades de la vida cotidiana. (Libro de la Vida 195)
La misión en relación con los Padres de Santiago es también una gran riqueza. Cada uno aporta su especificidad, su color, y juntos tratamos de vivir la comunidad y de ser testigos cerca de los jóvenes en formación, de las personas que vienen a hospedarse en el centro, y de los empleados y de todos los que encontramos.
La oración comunitaria y la Eucaristía vividas juntos cada mañana nos unen y nos animan a perseverar en esta misión que nos ha sido confiada.
Ante tanta inseguridad, dificultad y sufrimiento que HAITÍ está experimentando, mi tentación podría ser de la de regresar a Francia, pero con ellos y para ellos, trataré de confiar en ÉL para hacer lo que Él quiera (Libro de la Vida 42).
Hermana Agnès B.

¡LA MISSION EN LA TIERRA DE LA POMMERAYE (FRANCIA)!
Soy IRIS MAYRA BACA VELASQUEZ, hondureña. Después de unos quince años de trabajo pastoral en mi país y dos años y medio en HAITÍ, aquí estoy en el Centro Espiritual de la Pommeraye,
“Como María quien dijo un SI valiente y generoso, una respuesta de quien ha comprendido el secreto de la vocación…” escribe el Papa Francisco en su mensaje de envío en misión a los jóvenes de las Jornadas Mundiales de la Juventud de Panamá.
Esta expresión me conmovió mucho y me invita a dar siempre una respuesta libre a esta llamada que se me hizo para vivir mi en misión el Centro Espiritual de La Pommeraye y que me zambulle en una cultura y una lengua muy diferentes a las mías. En este espacio, siento un gran deseo de acoger a todos, sea cual sea su rostro, color o edad … Y mirar hacia el futuro con alegría.
Teresita del Niño Jesús me vuelve a decir: “es la confianza, y solo la confianza la que nos lleva al amor”.
Estoy en relación, para la catequesis, con unos jóvenes de 1er año de Secundaria del Colegio San José de la Pommeraye. Este servicio me permite transmitir algo de mi fe, esperanza y amor.
¿Unas limitaciones? ¡Tengo algunas! Pero sigo entregándome, confiando en la gracia de Dios.
Gracias a cada una de mis hermanas, a las que viven en La Pommeraye y a las que vienen a la recepción del Centro espiritual con sus sonrisas y unas palabras de aliento.
Hermana Mayra B.

¡LA MISSION EN LA TIERRA DE FIANARANTSOA (MADAGASCAR)!
Después de un largo tiempo de formación en Francia, fui enviada en misión a Madagascar en una comunidad con jóvenes en formación: “en pos de Madre María José, decidimos vivir nuestra misión en condiciones que nos acercan a la gente”. Estoy iniciando en la enseñanza del francés. Participan en las clases de francés estudiantes de segundo y tercer grado, también aspirantes y postulantes de tres congregaciones, estudiantes patrocinados por una asociación francesa…. A través de esta misión, descubro la riqueza de otra cultura y otras condiciones de vida lo que me obliga a “aprender” los valores del agua, del trabajo de los agricultores, de la educación….
Hermana Khanh P.

¡LA MISSION EN LA TIERRA DE BEOUMI (CÔTE D’IVOIRE)!
Me llamo Nina Ecyé, hermana de la Providence de la Pommeraye, de nacionalidad burkinabé. El 18 de agosto de 2018, día de mi profesión solemne en la Congregación, es una fecha memorable de mi historia vocacional. “El Señor hizo para mí maravillas, su nombre es santo” (Lc 1,49). Humildemente diría que lo esencial en la vida religiosa es la experiencia y la seguridad de la fidelidad de Dios y de su amor, El sigue llamando y esperando a todos. La vida religiosa es bella y maravillosa cuando se deja todo el lugar a Dios, sirviendo a los demás. Al pasar el tiempo, me he dado cuenta de que responder al amor de Dios es un trabajo cotidiano y una lucha para ser fiel a la oración, disponible en el servicio de los demás que sean hermanos de nuestra religión o nuestros hermanos en humanidad, una lucha para ser abierta y sensible a los llamados y a los gritos de los hombres y mujeres de nuestro tiempo. Como religiosa, siempre confío en la misericordia de Dios para ser presencia de luz, de paz y de alegría dondequiera que esté y dondequiera que vaya.
Hermana Nina E.

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