Fianarantsoa, une communauté pleine d’espérance

FIANARANTSOA, UNA COMMUNIDAD LLENA DE ESPERANZA
Publicado el 24 de noviembre, 2018

La comunidad de las Hermanas de la Providencia en Fianarantsoa ha cambiado de rostro este año. Cada una está involucrada en la realización de la misión encomendada……
Es un año lleno de vida y de dinamismo que se está abriendo. La confiamos al Señor y le damos gracias por todos estos signos de vida que ya estan brotando. Una comunidad llena de esperanza, vida y alegría, llevando juntas esta misión confiada a Fianarantsoa. Este año la comunidad está integrada por cuatro hermanas:
Nuestra hermana mayor, Marie-Louise, responsable de la casa, acompaña a los jóvenes a la biblioteca de calle y echa un vistazo a la cocina del comedor infantil.
Sor Marie Henriette, joven profesa malgache, es responsable del kinder y de las jóvenes en formación para la vida religiosa.
Sor Khanh, vietnamita, acaba de terminar su formación para ser profesora de francés. Ella escuchó el llamado para venir con nosotras a Madagascar y respondió con generosidad. Ya ha empezado a dar clases de francés a un grupo de 20 jóvenes. Las necesidades son numerosas, ella está organizando su tiempo para satisfacer las diferentes solicitudes.
Sor Elizabeth continúa el cuidado en el dispensario de Ilena y trata de responder a las muchas necesidades. El dispensario acoge casos desesperados, a personas viniendo de lejos caminado con sus pequeñitos: osteítis, otitis, cánceres, malformaciones de toda clase (como este niño de 7 meses cuyo cráneo no se ha cerrado), niños desnutridos. La osteítis se trata con cataplasmas de arcilla verde, esta arcilla viene de Francia, tratamos de preguntar a los amigos que viajan que nos la consigan, el tratamiento puede durar más de 5 años a razón de una o dos curaciones a la semana, pero esto permite que no se tenga que amputar a los niños o para evita una septicemia. Haga clic aquí para leer el texto completo…
Traduction de la suite du texte ci-dessous
[Este año acogemos a dos jóvenes postulantes malgaches, que seguirán el interpostulantado. Sor Khanh y Sor Marie-Louise son sus referentes. Daremos la bienvenida a 3 o 4 jóvenes para una práctica. Unas jóvenes que están en relación con nosotras desde hace más o menos tiempo, han emitido el deseo de venir a vivir cerca de nosotros y de nuestras misiones para discernir la llamada a la vida religiosa en la familia de las Hermanas de la Providencia de La Pommeraye.
Las jóvenes participan en el kínder, en la biblioteca de calle, en los oficios de la casa y en el jardín con nosotras. A las que ya están bien acostumbradas les confiamos unas responsabilidades por varios meses y las que están comenzando van aprendiendo con nosotras. Ginah, postulante, irá a ayudar a la parroquia para la catequesis.
La biblioteca de calle volvió a empezar, al ritmo habitual los días miércoles y sábados por la tarde; los niños se sienten siempre felices de compartir este tiempo con nosotras. Anja, joven postulante se hace cargo de ella, acompañada por las prepostulantes y una hermana. Como tenemos que renovar el material cada año, siempre pedimos a los que puedan
que vayan buscando: rompecabezas de 15 a 25 piezas, juegos educativos para grupos y libros con dibujos, porque el francés aún no se ha adquirido, pero los dibujos hablan.
Pueden confiar este material a una de nuestras comunidades y lo pondremos en nuestras maletas cuando pasamos por Francia. También estamos planeando conseguir otro armario para almacenar nuestro material, así como renovar las alfombras para que los pequeñuelos puedan sentarse.
El kínder volverá a abrir sus puertas el 13 de noviembre con dos bellas salas espaciosas y bien decoradas, pudiendo acoger a 50 niños. El trabajo se terminaron15 días antes del comienzo del año escolar. Todos están en plena efervescencia para que la escuela y sus alrededores estén en buenas condiciones, es mucho trabajo, pero las jóvenes nos están ayudando bastante. La tercera aula aún no está todavía terminada; será para el próximo año escolar. Mientras tanto, Sor Khanh la utiliza para las clases de francés.
El acondicionamiento de la casita para el kínder nos ha permitido conservar una parte del jardín para cultivar la tierra. Cultivar la tierra nos ayuda para nuestra comida y la de los niños. Cada una dejando que su tierra interior sea trabajada al seguir Al que nos sigue llamando y para que el Espíritu haga de nosotras sus discípulas.
Juntas, experimentamos día tras día la presencia del Señor en nuestros caminos.
Él está delante de nosotras y nos da lo que necesitamos para responder a su llamada, allí donde estamos. Que nuestra vida sea una acción de gracias y una participación en la construcción del Reino de Dios]

La comunidad de Fianarantsoa

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